Selección de coplas flamencas, que se renovará periódicamente
El programa de Radio Clásica Nuestro flamenco –dirigido por José María Velázquez Gaztelu– emitió el 16 de agosto de 2012 un documental titulado ``Pencho Cros y el cante minero''. En él se escucha al cantaor unionense interpretar por mineras una quintilla que retrata los peligros de la mina y el miedo a la muerte del minero:Compañerico minero,
no dejarme solo aquí,
que se me ha apagao el candil
y ha habío un derrumbamiento.
¡No quiero morir aquí!La letra es, en realidad, una variación de una quintilla de Rafael Torregrosa Peñalba y Juan Pérez Sánchez Canalejas de Puerto Real, que este último grabó por mineras en 1964, tras haber obtenido la Lámpara Minera en el Festival del Cante de las Minas el año anterior. Dice así la original:
¡Compañerito minero,
sácame pronto de aquí!
¡Se me ha apagao el candil!
¡Ha habío un derrumbamiento!
¡No puedo salir de aquí!Tanto Canalejas como Pencho siguen el esquema clásico de la conocida como minera del taleguico o minera del carburico, un estilo atribuido al Rojo el Alpargatero, que divulgó Antonio Piñana, quien a su vez lo aprendió del hijo del Rojo, Antonio Grau Dauset. Se caracteriza por redoblar los tercios impares –al menos el primero y el tercero–, que arrancan con un giro melódico que, por grados conjuntos, deja asomar la sonoridad de la 4.ª aumentada. Además, en la letra, tienden a emplearse, como puede verse, diminutivos tales como taleguico, minerico, carburico, etc.
Pencho Cros grabó en 1966, junto al guitarrista Paco de Antequera, un disco sencillo titulado: Cante de las minas (Fidias F. 45-10.008). En él canta por mineras una quintilla que sintetiza la vida del minero y la dureza de su trabajo: encerrado de sol a sol en el pozo, con pocas expectativas de mejora y cuyo único consuelo es el cante que se le escapa como un susurro. Creación del propio Pencho, si hacemos caso a la carátula, dice así:Da la vida el buen minero
cortando plomo del tajo;
mientras lleva la barrena,
cantando va por lo bajo:
«¡Qué mala suerte me espera!».Acompañado por Antonio Fernández, volvió a cantarla en el episodio de la serie Rito y geografía del cante titulado “De Granada a La Unión”, que emitió TVE el 8 de enero de 1972.
Lo característico de este estilo de minera Pencho, que después explotó Encarnación Fernández, es el salto de 4.ª justa –del III al VI grado– con el que arranca la melodía del primer tercio. En el cuarto, que dibuja con seguridad, muestra el poderío de su voz al afrontar la explosiva subida que singulariza a este tercio.
El cantaor cartagenero Antonio Piñana falleció el 16 de noviembre de 1989 y, en homenaje, el poeta y periodista Enrique Hernández-Luike le dedicó esta quintilla:Hay concurso esta semana
en el festival del cielo:
cantan Antonio Piñana
y el Rojo el Alpargatero.
¡Solo Dios sabe quién gana!Pencho Cros, acompañado a la guitarra por Antonio Fernández, su fiel escudero, la cantó con aires abandolaos en 1990 en la XXX edición del Festival del Cante de las Minas. En las Crónicas del Festival Internacional del Cante de las Minas (La Unión, 1961-2010) de Asensio Sáez y José Alfonso Pérez, leemos al respecto:
Durante la finalísima [...] una sorpresa tiene lugar en el escenario cuando, en función de homenaje al “cantaor” desaparecido [...] aparece Pencho Cros [...] Del estuche de su garganta, donde tantas joyas jondas supo guardar –guarda aún afortunadamente–, sale esta letra, del todo impresionante: “Hay un concurso esta semana, etc.”.Pencho Cros bautizó su “creación” –en realidad, su melodía guarda muchas similitudes con la de un fandango que Juanito Valderrama y el Niño Ricardo grabaron en 1950 con la letra que comienza “Yo me llevé a un ruiseñor / lejos, muy lejos de España”– como “fandango minero”, y como tal se la conoce en la actualidad: el fandango minero de Pencho Cros. Por cierto, Jeromo Segura recrea esta variedad de cante, con la misma letra que estamos comentando, en su álbum de 2014 La voz de la mina: antología de los cantes mineros de La Unión (Fods Records 38444).
El poeta albaceteño José Jorquera Manzanares se alzó en 1980 con el premio “Andrés Cegarra Salcedo” en el concurso de letras de la XX edición del Festival del Cante de las Minas de La Unión. Lo hizo con esta quintilla:En la mina se escuchó
el cante de una minera:
por lo triste que sonó,
qué grande sería la pena
del hombre que la cantó.Antonio Castillo Sarabia el Gaditano la interpretó en 1986 en la XXVI edición del festival unionense, conquistando el premio de mineras. Décadas después, en 2017, Alfredo Tejada haría lo propio en la final de la LVII edición del Festival del Cante de las Minas. Se la hemos escuchado asimismo a José Fernández Parrondo, que la cantó en 1993 en la XXXIII edición del festival y al cantaor onubense Jeromo Segura, que la incluye su álbum La voz de la mina: antología de los cantes mineros de La Unión (Fods Records 38444).
Pero, antes que todos ellos, en 1985, la grabó por mineras Pencho Cros, acompañado a la guitarra por su amigo inseparable Antonio Fernández (La Unión: cante de las minas. Hispavox (30) 230 346). Pencho, que dominaba como nadie esta variedad de cante minero-levantino, emplea un patrón melódico cuyo primer tercio arranca por grados conjuntos, partiendo del I grado de la escala hasta alcanzar el III grado (sonoridad de la 3.ª menor), para flexionar de inmediato sobre el II. Y en el cuarto, el tercio más singular de este cante, deja aflorar todo el poderío de su voz, afrontando esa subida impresionante que pocos como él son capaces de expresar.
En su famoso ensayo De “cante grande” y “cante chico” la letra siguiente, publicado en 1926, José Carlos de Luna recoge la siguiente cuarteta:Me quedé medio cegato
del polvo de la terrera,
y ahora como el pan que gano,
cantando cartageneras.Décadas después, volvemos a encontrarla en el Cancionero popular de Cartagena de Antonio Puig Campillo, que vio la luz en 1953. Por su parte, el escritor unionense Asensio Sáez la cita también en una de sus obras más emblemáticas, el Libro de La Unión (1965).
Basado en un relato del escritor unionense Andrés Cegarra Salcedo y con guión de Carmen Conde, José Luis Viloria dirigió el cortometraje La Caldera, que se emitió en 1970 en el programa Tele-Club de Televisión Española. En él escuchamos a Pencho Cros interpretar por cartagenera –o, por ser más exactos, por taranta cartagenera– la letra de la que hablamos, si bien ligeramente variada con el añadido de un verso más:
Me quedé medio cegato
del polvo de la terreras
y ahora como el pan que gano
en la taberna del Morato,
cantando cartageneras.
En 1956, Antonio Grau Dauset visitó el domicilio en Madrid de la escritora cartagenera Carmen Conde, quien recogió en cinta magnetofónica un amplio ramillete de cantes interpretados por el hijo del mítico Rojo el Alpargatero. Uno de ellos –presentado por el propio Grau como cante «de Cartagena mezclado con verdiales» y declarando ser su autor– es el que interpreta con esta letra:Canta, compañero, canta,
no le temas tú al que viene
si tu navaja no corta
la mía dos filos tiene.Años más tarde, en 1964, el cantaor cartagenero Antonio Piñana, depositario del legado del hijo del Rojo, grabó asimismo esta letra para La Voz de su Amo (7EPL 14.092). Secundado por la guitarra de su hijo Antonio, que lo acompaña en compás ternario y ritmo abandolao, etiqueta el cante como «verdial minero» –así reza en la carátula del disco–, introduciendo una ligera variación en el primer verso, al identificar al «compañero» con un minero:
Canta, minerico, canta,
no le temas al que viene:
si tu navaja no corta,
la mía dos filos tiene.De este modo se la podemos también escuchar al cantaor unionense Pencho Cros, que la grabó para el álbum de 1985 La Unión: cante de las minas (Hispavox (30) 230 346). Arropado por la guitarra de Antonio Fernández, la canta, sin embargo, por un estilo personal de taranta: una taranta de trazo de sencillo y sin apenas alardes –los melismas se reservan para los remates de los tercios, como paso previo a la cadencia–, lo que confiere a este estilo un atractivo especial, pues, como casi todo en Pencho, rezuma autenticidad.
¡Tu donativo es vital para Rincón flamenco!
Rincón Flamenco preserva y difunde el Flamenco, Patrimonio de la Humanidad (UNESCO, 2010).
Necesitamos tu apoyo hoy mismo para seguir existiendo.
Tu donación sufraga los gastos esenciales que mantienen viva esta plataforma: mantenimiento tecnológico (servidores, web, programadores, técnicos…); investigación y creación de contenido.
Sé parte de esta misión: Conviértete en custodio del Flamenco y garantiza que esta tradición única siga llegando a todo el mundo.
El Flamenco te necesita ahora: Sé el mecenas digital que asegura su legado. ¡Dona ya!



